Días de nieve atentos: presencia en blanco
La nieve invita a moverse con claridad, sentir el crujido bajo las botas y mirar horizontes que vacían la mente. Practicar atención plena en pendientes suaves o con raquetas mejora el equilibrio, reduce el miedo y transforma el frío en aliado. Pausas breves para observar respiración y paisaje consolidan recuerdos luminosos. El objetivo no es llegar más lejos, sino más presentes. Con equipo adecuado, ritmos amables y descansos con bebida caliente, el invierno se convierte en maestro de foco, calma y alegría.